lunes, 2 de septiembre de 2013

HABÍA UNA VEZ

POR: María Teresa Fuenmayor T.
Villa de Cura, estado Aragua, Venezuela


     Hubo un tiempo en que por las tardes nos reuníamos toda la familia - y algún amigo o amiga que estuviera de visita, porque no había facebook y las visitas se hacían en persona- alrededor de los más sabios: abuelos, tíos, padres quienes nos contaban cuentos de Tío Tigre y Tío Conejo, de Pedro Grimales y Juan Bobo, de encantos, fantasmas, entierros y aparecidos.
     Silencio reverente, risas en las partes jocosas, comentarios y más anécdotas de parte del atento auditorio enriquecían la narración.
     Nuestro cerebro se mantenía activo: utilizábamos la imaginación para crear en nuestras mentes las imágenes que dieran vida a la narración escuchada.
     Un día nos trajeron la TV, se colocó en el centro de la sala.  Los sabios fueron relegados a un rincón de la casa y, también, a un rincón de nuestras vidas.  Ahora el centro era "ella", la sabia era "ella" y todo intento de comentario mientras "ella" hablaba se ahogaba con un fuerte "¡Cállate, no dejas oir la tele!".  

     Las nuevas historias venían con imágenes ya incluidas.  Dejamos de usar la imaginación. Nos volvimos un poquito mnenos inteligentes al dejar de usar esas neuronas.
     Hubo un tiempo en que, por las tardes, con los otros chicos y chicas de nuestra calle, de nuestra cuadra, mientras los adultos conversaban a la puerta de casa “echándonos ojo” de vez en cuando desde las sillas de  mimbre sacadas a las aceras para tal fin, nosotros, unidos de manos –y de intención- jugábamos a la ronda con canciones como…

Los pollos de mi cazuela
Nos sirven  para comer
Que son para  las viuditas
Que los saben componer.
Se le’echa ajo y cebolla,
Hojitas de laurel,
Se sacan de la cazuela
 cuando se van a comer.
Componte, niña, componte,
Que allá viene un panadero
Con ese bonito traje
Que parece un marinero.
Anoche yo te vi
En la esquina de un teja’o
Meneando la cintura
Riqui-riqui riqui-rao.

  Por cierto, mudándome de localidad me encontré con un…

Anoche yo te vi
En la esquina’e la empalizá’
Meneando la cintura
Riqui-riqui riqui-ra.


     Pero cuando llegó “la tele”, las sillas de mimbre no salieron mas a la puerta de la casa, se acabó el compartir con los vecinos.  Y los muchachos, después de ver toda la “acción” (Que es la forma “bonita” con que en televisión y cine dicen “violencia”) de “Los intocables” y “Combate” dejaron esos juegos –que ahora parecían “tontos y aburridos”- que hablaban de cocina, de paz, de amor, de aves y flores y comenzaron a jugar “fusilado” y “policía y ladrón”.    Las manos no se usaron para tomar las de los amigos sino para lanzarles la pelota con fuerza golpeándoles la espalda…

   Hubo un tiempo en que al llegar de la escuela o del liceo esperábamos en casa el regreso de papá del trabajo, esa espera la hacíamos en conjunto con nuestros hermanos, los abuelos, tíos y primos.  Eran casas grandes y cabía mucha familia allí.  Éramos capaces de hacer las tareas solos, nuestro cerebro daba para eso y más.  Si a alguien le quedaba una materia pendiente en el liceo o “lo raspaban” y tenía qué repetir un año en el colegio ¡Qué vergüenza daba!  ¡Cómo ha cambiado todo! Ahora el transporte nos recoge en la guardería (Sí, porque ahora mamá no nos cuida, tiene qué trabajar para que el dinero alcance para comprar todas las cosas que dice la tele que necesitamos pero tiene ese fantástico lugar donde nos “guarda” por eso lo llaman “guardería”) bien, repito, nos recoge en la guardería y nos lleva al colegio, mas tarde nos recogerá del colegio y nos llevará a las tareas dirigidas –ahora necesitamos ayuda para hacer las tareas, no leemos casi y se nos hace difícil hasta ese trabajo tan arduo de copiar y pegar de Internet- y cuando al fin llegamos a casa, esperamos solos a que lleguen papá y mamá (Porque ahora abuelo, tios y primos viven lejos y nos vemos muy esporádicamente, quizá en Navidad…¡Ah, sí, pero compartimos muchas fotos en Facebook)

     Ya no jugamos “fusilado” ni “policía y ladrón” en la calle con los amigos.  Ahora esos juegos nos parecen “tontos y aburridos”, ahora jugamos en casa o en el cyber “San Andrea ladròn de autos” donde ganamos si robamos mucho, nos metemos en lìo con la policía y esas cosas, también jugamos “Counter strike”  donde ya no se trata de robar.  Se trata de matar y mientras más personas matemos mas puntos obtendremos.  Allí nuestro subconsciente va asociando la idea de matar con la de obtener beneficio.  Sí, yo se que están prohibidos esos juegos en los cybers, pero muchos los siguen teniendo y…bueno, nadie denuncia.

        ¿Es todo esto parte de un plan orquestado para des-sensibilizarnos? ¿Para hacernos manipulables, agresivos y violentos?  ¿Tener el tele es “dormir con el enemigo en casa”?  Mucho se puede decir al respecto y me encantaría recibir mas ideas al respecto… sea un plan o no …con esta crianza que llevan nuestros niños ahora lo difícil es portarse bien porque tenemos un caldo de cultivo apropiado para que crezca todo lo negativo.  Con esas “ayudas” ¡Qué fácil es ser malo!


    
     
Sitio web de la imagen: http://www.elcomercio.com/quito/Parque-Lineal-abandonado_0_727127473.html

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