sábado, 21 de diciembre de 2013

LA FIESTA BRAVA EN VILLA DE CURA


Por: Oscar Carrasquel
A Don Froilán Aguirre

     A mediados del siglo XX eran muy escasos los sitios de distracción en Villa de Cura. Uno de los eventos que disfrutaba una mayoría de sus habitantes eran las corridas de toros.
En ese tiempo La Villa le brinda hospitalidad a RUSTICO PACHECO, un ex-torero salido de la cantera de Aragua, quien va a dejar su huella en la comarca como hábil empresario de vida taurina.

     El mismo Pacheco, al lado de la conocida “Gallera de Don Pio”, en la calle Guarico, diagonal a la esquina “El Taparito”, edifica unas instalaciones airosas con todas las características de una plaza de toros de verdad, construida de guafas y recortes de madera que le pasaba la fabrica de fustes de Don Román Gonzalez.  LA GIRALDA, es el nombre que dieron a este llamativo coso taurino. Y así se mantuvo. 

     En esta improvisado circo se presentaron toreros de renombre y prestigio. La novel empresa taurina tuvo la certeza de presentar en un mismo cartel a los diestros Eleazar Sananes “Rubito” y Julio Mendoza Palma, ya alejados de sus glorias, pero recorrían el país “matando tigritos” en plazas de pueblos. 

     Vino un tiempo que LA GIRALDA fue mudada para la calle Urdaneta, al lado de la pulperia de Francisco Martinez, entre Guárico y Páez. A las 4 en punto de la tarde todos los domingos arrancaba el festejo. Un pasodoble interpretado por la banda del profesor Germán Cordero iniciaba el paseillo, y su trompeta apuntando al cielo, anunciaba desde las graderías la salida del primer toro de la tarde.

     La Villa daba su cuota de toreros de tronío, Rafael Flores, Ambrosio Escobar, Rafael Punceles, Manuel Rodríguez “Manuelito”. Y un torero andarín apodado “El Guariqueño”. 
Igualmente surgen un par banderilleros de postín, Oscar Borges “zapatilla”, y Juan Ramón Rodríguez “Guirichi”, hábil también enlazando ganado.  

     Las reses de mucho garbo y gran tamaño provenían de La Candelaria y La Rubiera, fundaciones que pertenecieron al General J. V. Gomez.

     LA GIRALDA, cual última página de un libro ya leído, tuvo su destino final en la calle Montenegro, entre Bolívar y Miranda. Donde en reciente fecha funciono El Club Sorocaima. 
Antes en La Villa había una gran afición por la tauromaquia. Yo, muy joven, casi un inocente, me atraía la tradicional “puerta franca” para disfrutar del último tercio del festejo. 

 Nov\2013


NOTA: Particularmente  no apoyamos la fiesta brava pero publicamos esta reseña por formar parte la misma de nuestra historia local villacurana.

Sitio web de la imagen: http://www.venezuelataurina.com/2012/01/cumplir-el-sueno-en-el-nuevo-ano.html

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