sábado, 29 de octubre de 2016

LA OBRA "BAJO LA MIRADA DE GARDEL" FUE PUESTA EN ESCENA POR EL TEATRO ESTABLE DE VILLA DE CURA EN LA SALA ENRICO TERRENTIN EL PASADO FIN DE SEMANA



Bajo la Mirada de Gardel con el Teatro Estable de Villa de Cura se estrenò loa pasados sábado 22 y Domingo 23 de Octubre a las 4 de la tarde en la Sala de Teatro Enrico Terrentin, sede del Teatro Estable de Villa de Cura, situada en la Calle Pérez Bonalde No. 5, Sector Guayabal de Los Coloraditos, a media cuadra de la Avenida Paradisi, Villa de Cura, Estado Aragua.

Esta obra fue interpretada por los actores Nelson García  y Gipmar Martínez, acompañados por, Luisa Millán, José Gabriel Paredes, Diego Sandoval, Cristian Escalona, Lidarys Serrada, Yenny Colmenares, Wilkaren Zambrano y Lisbeth Acuña bajo la Dirección Técnico de Luis Enrique Torres y la Dirección General y Puesta en Escena de Orlando Ascanio.

Bajo La Mirada de Gardel, pertenece al Programa MEMORIA, CUENTOS Y ELEGIAS  de la serie de  Talleres Montajes 2016  del Teatro Estable de Villa de Cura y apoyados por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura, Centro Nacional de Teatro, Fundación Casa del Artista y la Alcaldía de Zamora a través de su Dirección de Cultura. 

Al abordar al maestro Ascanio para que nos hablara un poco sobre el tema  que trata esta obra nos dijo lo siguiente: Mi madre Al mirar una vez, hace muchos años una vieja foto de Gardel, note en ella una sonrisa acompañada de dulzura. Mamá la llevaba siempre en la mirada. Esa imagen la conservè por años. Lo tomè como una herencia que ella me había dejado al irse. Una herencia que se fue perdiendo con el tiempo. La memoria traicionera me arrebatò la imagen y solo quedò en mis oídos su voz, musitando un viejo tango. De esa fotografía no me quedò nada.  El agua y el moho se apoderaron de ella. No sé si la encontraré algún día. Es por eso que desde hace mucho tiempo ando recogiendo en libros y en esas viejas fotos, de mi pasado, de mi historia… pedazos en los gestos. Esas fotografías se han familiarizado  con los sueños. Ahora frente a Jorge y Javier siento que la mentira y la verdad, establecen huesos y tendones con el pasado, con el instante, con la vida borrada, con una mentira ahora que se hace teatro bajo la mirada de Gardel…con uno mismo. La canción también se fue. No volvió más. Me dejò con unos pasos aprendidos en un salón de baile entre las piernas. Busque hasta quedarme dormido en la memoria, en la ceniza de lo que quedo de ese recuerdo. En el rostro de ese retrato guardado. Encendí muchas velas alumbrándome esperanzas, candelas que rodeaban silabas  hasta hacerse textos. Más que textos, vapores ante mis quejidos que sacudían todo mi cuerpo al escribir. La burla y los murmullos de los que decían ser mis pensamientos amigos, me abandonaron. Se fueron con  el último canto de la pavita gritándome cosas incoherentes. Se fueron tras un ideal, y pasò que en su marcha me hicieron más daño. Busquè un texto amarillento roído por los años para apoyarme en la poesía escondida en un viejo baúl. Inútil. No me sirvieron de nada Fue entonces cuando decidí reunir retazos y buscar en la tumba de mis escritos quemados y enterrados en un viejo colchón y empezaron a crecer muchas flores.  Javier y Jorge comenzaron a hacerme cosquillas. Contamos  historias. Brindamos y lloramos por todos aquellos perseguidos políticos que más de una vez escondimos en aquella vieja casa de Montepiedad y que ya no están. Me reí mucho porque me dije que parecía un montón de canciones en una  noche sin besos. Me sentí ridículo hasta que me puse serio y comencé a escribir y a escribir, hasta que ya en la madrugada con el amanecer nació la obra que quería escribir, la trampa que deseaba armar. De nuevo nació Jorge. Nació Javier. Quedaron plasmados en el vidrio de aquel  espejo del bar “La Llave de Oro”. Ese bar que hoy ha perdido un poco su brillo y el esplendor. Solo atino a ver al viejo Jorge seguido de Javier cuchicheando: Esos comunistas que se reúnen en la mesa del fondo, un día de estos me van a meter en un peo. Jorge repitiendo: si, si, si. Bis. Todo se repite hasta el cansancio. 
Ahora cuando recuerdo aquel fatídico febrero de 1989, cuando decidí escribir este texto: Bajo la Mirada de Gardel, solo me atrevo a decir: Atormentados por el peso del fracaso para aquel entonces,: Javier y Jorge, deciden vivir bajo el mismo techo, inmersos en un pasado lleno de verdades, mentiras y fantasmas que les permiten palear y ocultar, de alguna manera, la desilusión que los carcome. Sin embargo, estos viejos amigos se culpan y se reprochan las terribles consecuencias de este pacto, que al final los condujo a llevar a cuestas sus miserias y a compartir sus soledades.

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